Tradiciones

Día de muertos: La celebración que festeja la vida y la muerte

Foto: Brenda Soltero UAL

La muerte forma parte de un ciclo interminable en el universo que trasciende más allá de cualquier frontera establecida por el ser humano, una etapa o un proceso que requiere de asimilación y duelo. La muerte es un suceso universal, aunque en México se le celebra de una forma singular.

En la época prehispánica, dentro de las culturas existentes en México, era muy común la personificación de los elementos o fenómenos naturales que formaban parte del día a día de las comunidades indígenas, por lo que la muerte no era una excepción. Las culturas ubicadas en el centro del país (mexicas, zapotecos, tlaxcaltecas, entre otros.), contaban con un rito que se consideraba sagrado tras el fallecimiento de una persona, ya que, dentro de la cosmovisión de estas culturas, se consideraba que existía la vida después de la muerte.

Foto: Héctor Montaño INAH

Con la llegada de los españoles y la conquista espiritual, muchos de los elementos que formaban parte de la cultura mexicana, se transformo a manera de que fuera tolerada por la religión que predominaba. Es así como surge la celebración del día de muertos, una festividad que forma parte del patrimonio cultural intangible de México que atrae la mirada curiosa de visitantes extranjeros que nunca han vivido esta experiencia.

Esta festividad toma lugar los primeros dos días del mes de noviembre, dedicando el primer día a todos los santos, que son todos aquellos niños que han fallecido y el segundo día pertenece a todos los difuntos adultos.

La celebración en sí, consta de un tributo a las almas de todas aquellas personas fallecidas que visitan el plano terrenal el día que se les fue asignado. Dicho tributo consta de un altar que cuenta con diferentes requerimientos, entre los cuales se encuentran:

  • Un altar de tres peldaños: Referente a la cosmovisión de los mexicas y otras etnias, el universo esta dividido en el plano del cielo, la tierra además del inframundo, lo que se representa en el altar, puesto que la celebración conecta estos planos para que las almas se encuentren de nuevo con sus seres queridos.
  • Velas: Tienen como función iluminar el camino.
  • Flores de cempasúchil: Una flor de temporada que permite a las ánimas guiarse a través del olor.
  • Camino de cal: Se utiliza un sendero blanco que guíe a las almas de vuelta a su hogar, el color blanco representa la pureza de los espíritus.
  • Comida y bebidas: Como conmemoración a los fallecidos, se coloca en el altar todo aquello que le gustaba a la persona, en su mayoría suelen ser comidas o bebidas típicas de la región.
  • Fotos: Le otorgan identidad al altar, puesto que representan a las personas a las que está dedicado y a quién la familia quiere recordar
  • Cruz de cal o de flores: Debido a que esta celebración se considera religiosa, la cruz da sentido a la llegada de las almas como algo permitido y no como algo sobrenatural, además que mantiene alejados a todos los espíritus no deseados de las familias y los altares.
Foto: Katya Ortiz

De la lista anterior, pueden existir diversas variantes en diferentes partes de la republica dependiendo la cultura o etnia a la que pertenezcan.

Es así que, tras un recorrido histórico-cultural, la celebración de día de muertos se ha transformado y se ha convertido en una oportunidad de recordar a aquellos que ya se fueron, pero que a través de los años su presencia prevalece, entendiendo a la muerte como parte de un ciclo, que para muchos significa un nuevo comienzo más que un final.