Tradiciones

Chamanismo Maya: tierras altas

La cama-corral entre los tzotziles de Zinacantán

De acuerdo con la nosología tzotzil, cuando un zinacanteco enferma generalmente padece algún “trastorno del alma”. Una conducta antisocial le ha traído el castigo de los dioses ancestrales. Pueden enviar un rayo para arrancar de golpe una o más partes del alma interior del individuo o, en casos más extremos dejar su nagual fuera del corral sobrenatural.

Cuando el diagnóstico por “pulsamiento” del chamán indica que el nagual del individuo anda vagando por el monte el paciente está en una situación sumamente peligrosa; la Gran Visión es la única ceremonia capaz de hallar el animal y volverlo al corral.

En su papel de adivino, el chamán funciona como juez en problemas y disputas que han llevado a un alto grado de tensión y a un estado psicológico que provoca problemas físicos. Por lo general el chamán, que es un miembro sensible e intuitivo de su linaje, utiliza toda la información que pueda reunir para determinar el origen de la afección. Pero como su diagnostico final no se basa en los principios probados de la ciencia moderna ni posee el poder legal de un juez, es esencial que sus procedimientos de adivinación tengan una ambigüedad que deje cierto margen en sus decisiones y refuerce su juicio con sanciones sobrenaturales.

Al “tocar la sangre”, el chamán zinacanteco recibe mensajes del alma del paciente. Sin embargo, esos mensajes son vagos: los informantes describen la sangre (el alma) como caliente o fría, fuerte o débil, lo cual resulta una información apenas suficiente para diagnosticar una afección o recetar un remedio. Del mismo modo cuando más adelante el chamán espía en el tecomate de agua salada que contiene los 52 granos de maíz, hay en su adivinación muy poca precisión. También los granos son elementos mnemónicos, sirven para recordar que partes del alma están aún en el cuerpo y cuales andan “perdidas”.

Basándose en informaciones que se desprenden del contacto intimo con el paciente y su familia, el chamán anuncia confiado que el compañero animal ha sido expulsado del corral por los dioses ancestrales irritados y es preciso someterlo a la Gran Visión. En otro nivel, no verbalizado pero comprendido por todos, está diciendo que el paciente ha observado un comportamiento antisocial y necesita ser resocializado.

El símbolo más distintivo de la Muk´Ta ? Ilel (Ceremonia de la Gran Visión) es en el Koral (cama-corral) en que se coloca al paciente al término de la ceremonia y en la que debe permanecer durante el periodo de reclusión post-ceremonial. La semejanza conceptual entre el corral situado en el Bankilal Muk´Ta Witz (Gran Montaña Mayor), donde se cree se guarda el compañero animal, y el Koral (cama-corral) dentro de la casa en que se coloca al paciente es inconfundible: ambos tienen puertas; ambos están rodeados por plantas de las montañas.

Dentro de sus respectivos corrales, tanto el paciente como el animal son “abrazados” por figuras paternas y están fuera de peligro.

El desequilibrio viene cuando el zinacanteco viola las normas sociales. Las deidades sueltan entonces a su animal, poniendo en peligro su vida. La Gran Visión es el medio de restablecer simbólicamente entre Naturaleza y Cultura; el hombre representa un papel animal al permitir que se le ponga en un corral y se le cuide en él. Este acto compensatorio demuestra a las deidades que el hombre es consciente de su comportamiento antisocial y se arrepiente de él. Como fue el hombre el que inicio el problema con su conducta, que hizo que el nagual fuera expulsado del corral él debe iniciar la resocialización. Así como el animal siguió los pasos del hombre abandonando su corral, se espera que los siga para volver a él.

Autor: Alejandro Avila

Fuentes de consulta:

Z. Vogt, Evon

Ofrendas para los dioses. Análisis simbólico de los rituales zinacantecos. Rituales de aflicción: Interpretaciones, pp. 125-130, México, 1993, Fondo De Cultura Económica

Millán, Saúl (Coordinador)

Las Culturas Indígenas De México, Atlas Nacional De Etnografía. La Cama-Corral Entre Los Tzotziles de Zinacantán, pp. 370-372, México, 2018, Instituto Nacional De Antropología E Historia.

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